Su Eminencia Reverendísima Nicolás de Jesús cardenal López Rodríguez siempre ha sido una voz firme y opuesta a las acciones negativas y dañinas para la sociedad y el país, además de ser un defensor a ultranza de nuestra nacionalidad.
Desde hace tiempo ha venido denunciado que existe una confabulación perversa de naciones y poderes políticos y económicos para tratar de humillar a nuestro país ante los temas relacionados con Haití.
Mucho antes de que se produjera la Sentencia TC 168-13, él ha estado advirtiendo sobre esos planes y ha manifestado siempre que nosotros tenemos que mantener nuestras posiciones porque somos un país independiente.
Pero, naturalmente, como dice el refrán “de todo hay en la viña del Señor” ya que siendo el cardenal la primera figura de la Iglesia Católica en el país y presidente de la Conferencia del Episcopado Dominicano, esa verticalidad suya no es compartida por algunos.
Se espera una nueva reunión bilateral entre RD y Haití para este jueves ocho, que ha sido pospuesta en varias ocasiones y sobre la misma escuchen la opinión del cardenal: “yo no sé en qué va a parar esa iniciativa ya que está amparada y protegida por otras naciones”.
Lo cierto es que estamos caminando como paloma en zinc caliente con el agravante de que muchos nuestros están más a favor de los haitianos y su conglomerado de defensores que a favor de la legalidad por la cual lucha República Dominicana.

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