¡Palo si bogas y palo si no bogas! Eso es lo que está viviendo República Dominicana con el caso de los haitianos a raíz de la Sentencia TC 168-13 que ratifica las condiciones para la adquisición de la nacionalidad dominicana.
Hemos recibido críticas insensatas de parte del Caricom, agrupación de las pequeñas islas del Caribe que pretenden que a nuestros vecinos los acojamos sin ningún tipo de condición y que estén en nuestro país como si no hubiera frontera.
Pero resulta que esos pequeños países cuando les llegan esos pobres ciudadanos, no los reciben y los devuelven al territorio que han dejado y abogan para que seamos nosotros los que nos hagamos cargo de sus necesidades.
Estados Unidos a raíz del devastador seísmo que afectó a Haití en el año 2010 estableció un estatus de Protección Temporal para los haitianos, de manera que a los que llegan a su territorio les otorgan trabajo y residencia.
Pero tienen a su Guardia Costera de Puerto Rico en vigilia permanente de suerte tal que esos haitianos que buscan la manera de llegar allá, saliendo ilegalmente de nuestros litorales, sean apresados y devueltos a nuestro país.
Si nosotros nos hiciéramos de la vista gorda y dejáramos salir y no persiguiéramos a esas frágiles embarcaciones nos acusarían de tráfico de personas porque no hacemos nada por evitarlo, o sea, ellos crearon un estatus especial para los haitianos pero hacen difícil su llegada al territorio.

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