Como sucede cada vez que un evento termina se producen comentarios a favor y en contra, porque ya lo dijo alguien una vez “la opinión es como el ombligo, todos tenemos uno”, ahora, ésta que acaba de finalizar parece le ganó a todas.
Desde la celebración de la primera feria se viene hablando de que no cumple con el objetivo primordial que debe ser el de que se vendan los libros a precio de feria para que todos podamos conseguirlos ya que de otra forma son muy caros.
Al ser una actividad que se celebra en sitios estratégicos y con la afluencia de muchas personas se aprovecha para realizar actividades relacionadas como son charlas, conferencias, exhibición de películas, presentaciones artísticas, etc.
Lo que quizás haya motivado la mayor cantidad de críticas negativas a esta feria fue la realización de costosos pabellones cuyos precios ofendieron y ofenden a la población, sobre todo porque fueron hechos por instituciones gubernamentales.
Los libreros han dicho que en esta feria vendieron menos libros que en todas las anteriores y siendo así no se consiguió el objetivo principal: acercar el libro a la gente.
El Ministro de Cultura responsable de la Feria del Libro ha dicho organizará reuniones para escuchar opiniones y corregir lo que haya que corregir y agregar lo que haya que agregar o quitar, lo justo es que tengamos una verdadera feria para comprarlos a precios bajos.

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