El ya acostumbrado uso de programas grabados tanto en la televisión como en la radio, ha creado en aquellos conductores de los programas realizados en vivo, la más torpe e innecesaria excusa: “esto sucede porque es en vivo”.
La grabación de los programas es con el objetivo de buscar la excelencia y evitar los errores, además de facilitar que artistas o entrevistados puedan participar en días y horarios que les sean más factibles.
Pero, si un programa se está realizado en tiempo real o sea en vivo, los conductores y artistas que participan del mismo son profesionales que viven de esa actividad y se espera de ellos un trabajo impecable.
A un Presidente de la República se le pude perder o caer un papel del discurso que pronuncia en un acto y eso pasa bien porque su función y profesión no es la de lector o locutor, pero en un profesional de esas lides la cosa es diferente.
En el espectáculo de los Premios Soberano realizado la noche de este martes hubo dos fallas técnicas imperdonables cuando los micrófonos en los cuales hablarían en momentos diferentes, el Presidente de Acroarte y el maestro Rafael Solano, fallaron.
Una producción millonaria con meses de ensayo y preparación no puede darse el lujo de que sucedan fallos como esos, porque para que no haya errores, se buscan a los profesionales de cada ramo y se les paga lo que valen.
Que en sentido general todo estuvo más o menos bien, es cierto, pero un fallo notorio desluce un espectáculo y ese es el “pero” que motiva las críticas que lo alejan de la excelencia.

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