Desde que un nuevo gobierno llega a dirigir los destinos de un país, la gente tiene una lista de prioridades o cosas que entiende se debe combatir y solucionar de una buena vez “porque el otro no lo hizo”.
Los problemas que se presentan en cada comunidad o cualquier persona son la prioridad para ese conglomerado o ente particular y por eso considera que lo mío es lo primero y si no “el Gobierno no está haciendo nada”.
Jesucristo en su paso por la tierra como ser humano dijo que “pobres tendrán siempre” en un momento especial que sucedió en casa de Lázaro y sus hermanas, esto no debe ser una excusa para nada pero es un reconocimiento de la condición material del hombre.
Uno de los tantos refranes que tenemos en el folklore nacional dice “está como la arepa con candela por arriba y por abajo” cuando se habla de alguien que está sometido a mucha presión por parte de amigos y enemigos.
Y esa parece ser la condición de los Gobiernos: exigencias de oposición y de aliados y cada cual pensando a título personal y escondiendo la aspiración con el estribillo de “por el bien nacional”.
Lo que se espera de un gobernante es que tenga la capacidad y la prudencia necesaria para pedir a Dios: “serenidad para aceptar las cosas que no puede cambiar; valor para cambiar las que si puede y sabiduría para conocer la diferencia”

RSS: Entradas