Es común escuchar decir que la gente de antes vivía más que la de ahora por las edades que vemos en nuestros padres y abuelos y en personas conocidas, y a seguidas de esa opinión está lo de “antes se comía mejor”.
En épocas pasadas no había forma de cómo conservar los alimentos y era necesario comérselos frescos ya que todo alimento tiene un proceso de descomposición con el tiempo, además de que para su cosecha sólo bastaba el agua.
La industrialización trajo consigo el proceso de conservación de los alimentos de hasta un año con el enlatado y la congelación, pero para cada uno de esos procesos hacen falta elementos químicos que muchos aseguran son cancerígenos.
Parece que algo de eso tiene visos de verdad porque lo que se está poniendo en boga hace ya unos años es la vuelta a los alimentos “orgánicos” o sea, aquellos que han sido cultivados sin abonos y animales criados sin hormonas de crecimiento.
Es indiscutible que la ciencia ha traído la comodidad y los descubrimientos y formas de tratar las enfermedades, muchas de las cuales anteriormente la gente no tenía idea de que existieran ya que si ocurría una muerte, solo se decía “le dio un dolor”.
Pero realmente debemos volver al consumo de productos frescos sin preservativos porque como dijo alguien una vez “todos esos químicos juntos algo tienen que hacerle al cuerpo”.

RSS: Entradas