Limpiavidrios, vendedores y choferes

En RD tenemos unos males ancestrales que los gobiernos no han podido o no han querido resolver: la electricidad, el agua potable, la inseguridad ciudadana y el transporte público.

De todos, el del transporte parece ser el más difícil, porque con los otros, no se tiene que luchar con unos grupos, que además de ser unos asesinos potenciales por su forma de manejar en las calles del país, le meten miedo a los gobiernos con paralizar el transporte.

Cuando un país está a merced de unos pandilleros, enquistados en unos supuestos sindicatos de transporte, y controlan el movimiento de pasajeros, no hay solución posible, porque lo lógico es que el transporte sea estatal para evitar estos chantajes, sobre todo, cuando se vive en una campaña electoral permanente.

Se han iniciado unas medidas de quitar los limpiavidrios y vendedores de las esquinas para evitar la obstrucción del tránsito y problemas de discusiones acaloradas, pero a los choferes del concho, de guaguas, de taxis, motoristas y deliveries, nada de nada.

Se produjo la muerte de un limpiavidrios por parte de un conductor con quien se enfrascó en una discusión, pero, ¿se han contabilizado las muertes producidas por choferes, cuando organizan paros, y queman los vehículos, con pasajeros, que no acatan el llamado?

¿O cuando pelean por las rutas tanto urbanas como suburbanas? En tiempos de la efervescencia revolucionaria se clamaba por un militar que se casara con la gloria, ahora en estos tiempos, parece que lo que hay pedir es ¡un gobernante que quiera casarse con la gloria y terminar el desorden del transporte!