El científico Carl Djerassi creador de la píldora anticonceptiva que creó una revolución sexual al permitir el sexo sin procreación, ha dicho al cumplir sus 90 años de edad, que en el futuro lo que imperará es la procreación sin sexo, es decir la procreación “in vitro”.
No parece estar muy alejado con este vaticinio, ya que desde hace años estamos viendo como mujeres son utilizadas como vientres de alquiler, o sea que son fecundadas con el semen de un hombre, guardado en laboratorio, cuya esposa no puede procrear.
Los homosexuales ha hecho de esto una práctica, tanto los gays como las lesbianas, que buscan la manera de tener un hijo pero sin tener relaciones: un gay no quiere hacerlo con una mujer y procura que su semen fertilice en un vientre de alquiler.
Y una lesbiana pide a un amigo, su semen (en laboratorio) para ser fecundada y tener un hijo pero sin relaciones sexuales, esto lo vemos casi a diario en las películas, pero a la vez son casos frecuentes en la vida real.
Indudablemente que tiene sus ventajas para aquellas parejas en matrimonios normales (un hombre y una mujer) en los que alguno de ellos presenten algún tipo de infertilidad y quieran tener hijos sin adoptar.
Lo terrible del vaticinio de Djerassi es que él entiende que esa será la normalidad: tener hijos sin sexo, sin la relación íntima que es el fruto del amor, no sé cuál es su forma de pensar ni preferencia, pero yo sigo aferrado al método antiguo.

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