En cualquier aspecto de la vida todo está relacionado con la comunicación, que es capaz de imponer gustos, costumbres, tradiciones y cambiar formas de vivir en pueblos que muchas veces no tienen la más mínima idea de lo que se le presenta, pero que por la repetición las hace suyas.
Un caso patente es el nuestro en República Dominicana con el caso de la Navidad, desde hace mucho tiempo, esta época se asocia con la nieve que nunca ha caído en nuestro suelo, la música que predomina son los clásicos de Estados Unidos, aunque ya se escuchan los merengues navideños dominicanos.
La fiesta de los Reyes Magos ha ido perdiendo paulatinamente su esplendor sustituida por el personaje barrigón que viaja en un trineo volador guiado por unos renos cuyo líder es Rodolfo que tiene la nariz roja, animales nunca vistos en nuestro país.
Aunque todavía celebramos el seis de enero la fiesta de juguetes para los niños que corresponde a la Epifanía de los Reyes, no tiene el esplendor y brillo de unos años atrás que le ha sido quitado por Santa Claus, el 24 de diciembre, gracias a ¡El poder de la comunicación!

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