Es un clásico de la literatura infantil escrito por el danés Hans Christian Andersen que habla sobre la vicisitudes que tuvo que pasar un cisne cuyo huevo sin querer fue a parar a los que estaba calentando una pata para sacarlos.
Cuando todos rompieron el cascarón hubo asombro ya que él era diferente y como era cisne y no pato, al principio le decían feo cuando andaba junto con los otros patitos, es una historia bellísima y pensamos casi todos la conocen.
Bueno, parece ser que en esta isla compartida, los dominicanos somos los patitos feos para la comunidad internacional, inclusive para algunos nacionales que ven a los vecinos como los dueños de la verdad absoluta.
Luego del mare mágnun que se armó por la Sentencia del Tribunal Constitucional 168-13 por la que querían sacrificarnos ya que supuestamente habíamos cometido un “genocidio civil”, se promulgó una consensuada Ley de Regularización y se les ha visto el refajo a los vecinos.
Nosotros estamos invirtiendo cerca de RD$1,000 millones ya que todo el proceso es gratis, pero los haitianos que serán los beneficiarios de la regularización y naturalización, también van a salir con los bolsillos llenos de dinero.
Ellos les están cobrando a sus nacionales USD130.00 para la entrega del pasaporte (en tres meses) y del acta de nacimiento, documentos indispensables para poder regularizarse, es decir que se calcula recibirán unos USD60 millones, más de 2,000 millones de pesos dominicanos.
¡Y son tan bárbaros que nos acusan de no permitirles entrar las maquinarias necesarias para realizar su trabajo, otra mentira más comprobada, y nadie les dice nada, sólo nosotros somos los criticados, y sin razón!

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