¿Y es que huele tanto la flor?

Una frase dominicana,  “ni tanto huele la flor” podría servir para actuar en respuesta a como ha venido actuando Haití en los últimos años en sus relaciones comerciales y de amistad con nosotros.

Aunque hay que reconocer que tradicionalmente, Haití se aprovecha de su condición de ser “el país más pobre de la región” y se han hecho unas víctimas profesionales para solicitar ayuda internacional, lo que hacen con nosotros es peor de ahí.

Desde siempre RD ha recibido y tratado a los haitianos con dignidad y respeto, y lo que han denunciado algunos curas extranjeros y oenegés criollas y foráneas sobre la vida en los bateyes, no es exclusiva, porque también lo sufrían los dominicanos.

Haití puede ser considerado como el malagradecido por excelencia ya que RD le ha dado y le sigue dando un 30% del presupuesto de los hospitales públicos en atenciones a mujeres parturientas, que vienen de su país al nuestro sin la documentación necesaria para dar a luz aquí.

Como ellos no reconocen nada y actúan alevosamente, tenemos que echarle en cara, que fuimos los primeros en socorrerlos, como buenos vecinos, cuando el seísmo del 2010 y que hasta una universidad le donamos.

Son incontables los malos tratos y las mentiras que han propalado en los organismos internacionales sobre nosotros, estos vecinos nuestros, y seguimos aguantado y tratándolos con respeto, sin reciprocidad alguna, y eso es lo que nos lleva a preguntarnos, ¿y es que huele tanto la flor?