De que los tiempos cambian, seguro que cambian y nuestro país lo vive en todos los aspectos, sociales, políticos, culturales, religiosos, estamos viviendo a plenitud la globalización.
Acabamos de recibir a un nuevo Embajador de los Estados Unidos de Norteamérica que será su representante en todas las actividades oficiales y protocolares, como es su deber, no es nada extraño, lo único raro es que su pareja, casados por una Ley en Washington, es otro hombre.
El Papa Francisco mandó como su representante, o sea, el Nuncio apostólico, a un nativo de África, la Iglesia tenía por costumbre enviar a sus diplomáticos de acuerdo a sus nacionalidades a los países afines de la región perteneciente.
En todos los medios de comunicación tanto impresos, como digitales, radiales y televisivos, hay una profusión publicitaria del Black Friday, o sea, el tradicional Viernes Negro que Estados Unidos celebra después del Thanksgiving Day y que da inicio a las festividades navideñas.
Aquí Santa Claus ha desplazado a los Reyes Magos en los regalos a los niños y la noche del 24 de diciembre ha sustituido la noche del 5 de enero. Ya nosotros (una parte de la población) celebra el Halloween como si fuera tradición dominicana.
Las comidas tradicionales y los dulces propios de nuestra gastronomía han sido olvidados y son contados los lugares donde pueden conseguirse, pero sí estamos llenos de franquicias y plazas que nos hacen un país moderno con identidad suplantada.
Pero, como dice la canción ♪por lejos que te vayas allí te encontraré, el mundo siendo mundo no me podrá vencer, si cabe en 5 letras, muy grande no ha de ser♪.

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