¡Vale más caer en gracia que ser gracioso!

Un refrán, que como todos, refleja la verdad y que es aplicable al caso de República Dominicana y Haití, vecinos obligados por ocupación de una misma isla pero con diferencias en todo, credo, idioma, cultura y forma de actuar.

Las escaramuzas que se han producido y se siguen produciendo a lo largo de toda la historia tienen su razón de ser en la percepción haitiana de que la isla es una e indivisible pero con preeminencia haitiana como cuando estábamos en 1822.

Los organismos internacionales siempre han preferido a los haitianos sobre nosotros, no sabemos por cuales motivos, tal vez porque ellos al haber destruido su hábitat, se han vendido y realmente lo son, como uno de los pueblos más pobres del mundo.

Han vivido siempre de la caridad y hasta su presupuesto estatal está basado en donaciones y cooperaciones y como parece ser que los grandes países ya están hartos de eso, lo quieren es que sea RD quien cargue con todo.

Nos obligaron a producir una Ley para darle nacionalidad a un número extraordinario de haitianos indocumentados de su país pero con su nacionalidad establecida, sin importar donde nazca, que residían ilegalmente en nuestro suelo y todavía quieren que hagamos más.

La campaña no ha cesado con eso de la infundada apatridia y ahora anuncian la presentación de Juliana Deguis (a la que ya se le dio nacionalidad dominicana) en un foro organizado por el ACNUR para que hable sobre ese tema.

Realmente los dominicanos estamos compelidos a hacer lo que digan ellos (haitianos y amigos internacionales y uno que otro también dominicano) porque indiscutiblemente ¡vale más caer en gracia que ser gracioso!