En casi todas las escenas de novelas o películas románticas es parte obligada los enamorados se acurrucan más o se paran a bailar o se crean situaciones que provocan emociones de recuerdos gratificantes.
Se podría argumentar que son recursos que utilizan los escritores para hacer de sus obras más interesantes, pero unos neurólogos estadounidenses acaban de comprobar que la música desencadena distintas funciones del cerebro.
Explican que si una canción gusta genera placer y un tema favorito puede sumergir en la nostalgia y estas funciones las comprobaron por medio de imágenes con resonancia magnética en veintiún voluntarios.
Los pusieron a escuchar seis canciones de distintos géneros, entre estas una que no era familiar y otra favorita de la persona examinada y detectaron patrones cerebrales que pusieron en evidencia el gusto o disgusto con el tema escuchado.
Pero al escuchar la favorita advirtieron una actividad específica del cerebro que abría un circuito neuronal en ambos hemisferios denominado “la red de modo por defecto” que se considera desempeña un papel en los pensamientos.
Bueno, pues parece ser que no han estado equivocado los escritores y los programadores de emisoras que siempre incluyen en sus estaciones música del recuerdo porque, naturalmente, una de esas tantas canciones será para algunos de la que podrían decir, oye ¡están tocando nuestra canción!

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