Al igual que este hay infinidad de refranes que hablan sobre la espera y de cómo todo se olvida tan pronto llega lo esperado, después todo queda en el recuerdo.
Luego del alboroto nacional e internacional producido por sectores interesados con respecto a la Sentencia TC 168-13 sobre la adquisición de la nacionalidad dominicana por inmigrantes y la regularización de la migración, sólo quedaba pendiente el Proyecto de Ley prometido por el Presidente.
Pasaron los meses, Haití suspendió reuniones programadas para celebrar con RD, las ONGs interesadas no dejaban de cacarear sobre el tema, comunicadores también interesados lo tenían siempre como tema de análisis y la vida parecía girar sobre la llamada naturalización.
Bueno, como lo prometido es deuda, ya llegó al Congreso el tan esperado Proyecto de Ley que dijo enviaría el Presidente de la República y de primera intención parece ser del agrado de los quejosos y de los que no.
Naturalmente, no es una monedita de oro para gustarle a todo el mundo, pero es la mejor solución posible, no violenta la Sentencia del Tribunal Constitucional y procura una salida justa y humana para los errores creados desde hace años.
Esperamos que de ahora en adelante pasemos la página y sigamos viviendo de la mejor manera posible y recordemos que RD es un país soberano y Haití es otro país, cada cual con leyes para regirse.

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