¡Santa, Semana Santa!

A principios de los años setenta comenzó a hacerse popular en la generación de la época el irse a vacacionar, playas, ríos, resorts y viajes al exterior (los que podían) en los días de la Semana Santa, como si estos fueran para eso y no para conmemorar su verdadero motivo.

Antes de que la población mundial diera un giro para ese tipo de celebración, los días de esa semana, sobre todo de Jueves Santo a Domingo de Resurrección eran de recogimiento, de asistencia a los templos, no había bullicio y las emisoras de radio tocaban música clásica (las que quedaban en el aire).

Este año el mundo no va a salir a vacacionar porque la COVID-19, pandemia que comenzó en diciembre en China y ha ido contaminando todos los países, ha enclaustrado a las personas en sus hogares porque es la mejor medida para detener su propagación.

Las iglesias van a celebrar todos sus ritos, pero sin los feligreses en sus templos, aunque por la tecnología todos podrán participar desde sus hogares por la televisión, celulares, tabletas, computadores, radio, etc.

No es lo ideal celebrarla así, pero es buena ocasión para pedirle a Dios que perdone al mundo y que volvamos a vivir de acuerdo con sus mandamientos y hagamos una ¡Santa, Semana Santa!