Con las últimas declaraciones del embajador de Estados Unidos acreditado en nuestro país, el señor James “Wally” Brewster, algunos sectores se han escandalizado y las han considerado como una grosera injerencia en los asuntos locales.
Realmente esto no ha sido nada nuevo, ya que, desde que llegó al país ha estado dando muestras de que todo lo puede, porque representa al mayor poder mundial y nosotros no somos más que una pequeña isla del Caribe que necesita de su apoyo.
Apuntaló algo que él entiende puede acallar todas las voces, “quien no esté de acuerdo con mis actuaciones que entregue la visa que nuestro país le otorga”, conocedor de que, como muchos otros países del área, tenemos una población inmensa de inmigrantes en su territorio.
¿Quién tiene la culpa de permitirle tanta arrogancia y tanta intromisión? Todos aquellos estamentos que tienen la facultad de declararlo persona no grata, de mandar una nota de protesta al gobierno de su país y todos aquellos que celebran sus declaraciones.
De manera que ponerse uno a criticar, cosas que desde su llegada ha estado haciendo, no es más que una bonita manera de ¡perder el tiempo!

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