Desde hace diez años en nuestro país celebramos el Día Nacional del Merengue, que para dolor de nuestro ritmo y nuestra cultura, coincide con dos tradiciones norteamericanas que hemos adoptado como si fueran nuestras: el Thanksgiving Day y el Black Friday.
Se escogió el veinte y seis de noviembre porque en una fecha como esa apareció por primera vez hace ya ciento sesenta y un años el vocablo merengue en el periódico El Oasis para nombrar un ritmo nuestro que desde entonces es el alma de nuestras fiestas.
Ha pasado por altas y bajas, sobre todo en los últimos años, porque con la modernidad ha tenido que irse adaptando a los tiempos, pero los arreglos, en muchos casos no han sido satisfactorios y los propios merengueros han tenido cierto desgano.
Hay quienes consideran que ya no es nuestro ritmo, pero aunque haya una generación que no conoce aquellos merengues tradicionales, cuando se arma una fiesta y comienzan a sonar los ritmos que supuestamente lo han desplazado, la pista recibe una buena cantidad de bailadores, más nunca en la misma proporción de cuando suena un merengue y esto es así porque somos ¡merengueros hasta la tambora!

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