¡Llevarse de consejos!

En nuestra opinión de ayer decíamos que el mundo no es igual y que las formas que poco a poco se fueron cambiando para la celebración de la Semana Santa eran producto de los tiempos y de la cantidad poblacional.

La Iglesia Católica está consciente de que la religiosidad que imperaba hace ya varios años no volverá a ser igual, con esa misma rigurosidad, pero nunca desmaya y cumple su papel en la educación y orientación de los fieles.

Lo importante de estas conmemoraciones que la gente ha convertido en festividades por la cantidad de días sin trabajar, es que podamos entender que todo se puede hacer, pero que el exceso siempre hace daño.

¿Por qué atiborrarse de comida y ron, si hay una normalidad que se puede seguir?, ¿qué se gana con manejar un vehículo bajo los efectos del alcohol? ¡un accidente, casi siempre mortal!.

Todas las instituciones policiales y de salud toman las previsiones de lugar y siempre aconsejan sobre lo que debemos hacer para evitar accidentes de cualquier tipo, pero no hacemos caso y por eso los daños en nuestras vidas y nuestras familias.

Si no quiere participar de los actos religiosos o hacer en casa lo que la iglesia recuerda siempre es la Semana Santa, y lo que quiere es irse de playa o de lo que sea, por lo menos, llévese de consejos y haga las cosas con normalidad, sin excesos.