Las cosas que informamos los medios de comunicación en este 2013 y desde que entramos a vivir en el siglo XXI, a muchos nos parecen sacadas de libros de ciencia ficción, aunque no así para aquellos que han sido llamados “los niños del MTV” y “los niños de la internet”.
Hemos ido evolucionando a un ritmo tan vertiginoso que las invenciones en la tecnología no duran ni siquiera un año sin que sean sustituidas por otras que las superan en ese mismo campo.
Pero esa tecnología ha puesto en evidencia aquello del control y vigilancia del “hermano mayor” de Orwell en su “1984”, imaginen eso, hablaba de cómo estaría el mundo para esa época y ya lo pasamos con casi treinta años.
Escuchen este dato: La Agencia de Seguridad de los Estados Unidos (NSA) rastrea la ubicación de casi 5,000 millones de teléfonos celulares en todo el mundo, tanto de a quien llama como a quien lo llama, de manera que todos estamos vigilados.
Siempre se ha sabido que las conversaciones por teléfono nunca han sido lo privadas que se supone deben ser, pero lo que acontece ahora raya en lo extraordinario, tanto en los de línea fija y mucho más en los móviles.
Es cierto, estamos conectados todo el tiempo con familiares y amigos en cualquier punto del planeta donde vivamos, pero a qué precio, y ni que decir de la computadora artefacto indispensable en el mundo de hoy, aquí la vigilancia es mayor.
¿Qué podemos hacer? ¡ absolutamente nada! Seguir viviendo con toda esta tecnología y avances y retomar el contacto personal para hablar las cosas delicadas y que sólo debemos conocer los interlocutores.

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