Desde la época del dictador Trujillo el merengue ha sido utilizado como recurso de campaña por los políticos dominicanos.
En su primera presentación como candidato presidencial y como consecuencia a los temores que tenía la población sobre su elección, el candidato Rafael Trujillo, usó como slogan y también un merengue titulado ♪No hay peligro en seguirme♪.
Cuando se presentó a su primera reelección, otro merengue lo impulsó, ♪Y seguiré a caballo♪, pero durante sus treinta años de opresión, los merengues que lo alababan eran incontables, aunque se destacan: ♪Salve San Cristobal, Najayo y Generalisimo♪.
Cuando se hablaba a nivel internacional de los aprestos de un grupo de dominicanos exiliados en la preparación de la invasión del 14 de junio de 1959, en el país se escuchaba en todas las emisoras de la época ♪Recogiendo limosnas, no lo tumban♪.
En tiempos más cercanos, en los años de Balaguer, se escuchaban en las diferentes campañas y por diferentes circunstancias, ♪La lluvia no para mi fiesta y A pasito lento♪.
Para la vuelta al poder de Leonel Fernández en el año 2004, un merengue revolucionó al país y era cantado hasta por los contrarios por su ritmo moderno y estribillo pegajoso ♪E pa fuera que van♪.
Esto no es más que una muestra del espirítu alegre y festivo de los dominicanos que aprovechan todas las ocasiones, políticas y deportivas para reir y hacer de lo que podría ser algo no tan bueno, una ocasión para disfrutar.

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