¡Donde quiera se cuecen habas!

Dicen que los refranes son la síntesis de la sabiduría popular y que cada vez que son recordados en una situación determinada son la verdadera historia de lo acontecido y que de haberse conocido  era  posible no hubiera sucedido.

Con el refrán que nos ocupa queremos hablar de lo que en República Dominicana llamamos popularmente como “lambonismo” aplicable en esta oportunidad a la Academia de Suecia que otorga los famosos Premios Nobel.

Pues sucede que no bien había ganado la presidencia de los Estados Unidos el candidato Barack Obama, primer negro en ganarla y asumirla, la Academia le otorgó el Premio Nobel de la Paz, sin haber hecho absolutamente nada como Presidente o como Senador o persona por la paz.

El Presidente Obama ya está en su segundo período, camino a finalizarlo, y desde el primero, sus actuaciones con relación a la paz mundial distan mucho de lo que deben ser, ha sido un verdadero guerrero en el Poder y las promesas de campaña se han quedado en eso, en promesas.

Ahora acaba de ordenar nuevos bombardeos sobre Irak aunque dice no enviará tropas terrestres a pelear que sólo serán bombas desde los cielos, con esta actuación y con otras anteriores del mismo calibre que estarán pensando los artífices  suecos que le otorgaron el Premio Nobel de la Paz.

Sin lugar a dudas que luego de habérselo otorgado en años anteriores a un Mahatma Gandhi o a una Teresa de Calcuta merecedores sin ninguna discusión con obra y vida comprobadas, tiene mucho de razón eso de que “donde quiera se cuecen habas”