Doloroso, real y difícil de evitar

Así es el grave problema de los embarazos en niñas y adolescentes que en los últimos días preocupa  a la sociedad,  que conoce de su incremento por la profusa difusión en los medios de comunicación.

Es tan grave la situación que en tan sólo tres meses en el Hospital Juan Pablo Pina de San Cristóbal fueron atendidas 23 niñas embarazadas algunas con tan sólo 11 años de edad y lo alarmante del caso es que la madre de la infante parturienta dijo que no denunciaban al adulto que lo produjo porque era quien, por la situación creada, mantenía la casa.

El PGR aseguró que el Ministerio Público aplicará todo el peso de la ley a quien viole y embarace a menores de edad y pide a los padres de la víctima que no lleguen a acuerdos económicos para que el violador cumpla la pena  que merece.

Los médicos han advertido y explicado que el cuerpo de una niña o adolescente no está preparado físicamente a esas edades para la procreación y que cuando sucede es de muy alto riesgo para la madre y la criatura, aparte de los problemas psicológicos.

Se ha conocido que el 80% de las jóvenes víctimas de explotación sexual consume drogas para poder dar abasto con la gran cantidad de clientes que atienden, y a esta condición, trabajadoras sexuales, es que llega la mayoría de las violadas y embarazadas prematuras.

Todos estamos obligados a denunciar los casos de violación y todos sin excepción a ayudar a nuestros jóvenes tan expuestos a situaciones riesgosas por las precariedades económicas.