Basura, eternamente basura

Parodiando el título de una popular canción debemos hablar de un problema que ha vencido a una cantidad enorme de Síndicos y Alcaldes (como se les llama ahora) de la capital de la República desde antes de su fragmentación en varios municipios y provincias.

En el momento actual se alega del grave problema que representa el manejo del vertedero de Duquesa, depositario de la basura que se produce en el Gran Santo Domingo, y cuya administración está en manos del Ayuntamiento del municipio adonde están los terrenos.

Pero ese es un problema reciente y la problemática de la recogida de la basura es eterna, cuando no es o era la falta de camiones, es o era la imposibilidad de llegar al vertedero por el mal estado de las vías que conducen hasta allá.

Ahora el territorio que ocupaba la capital con un solo cabildo está regido por unos cuatro ayuntamientos y en cada uno de esos municipios la acumulación de basura es igual, o sea, se dividió el territorio y el trabajo, pero el problema persiste.

¿No han visitado las autoridades de esos cabildos, poblaciones como por ejemplo, Baní, que siempre ha sido considerado como uno de los pueblos más limpios de todo el país en toda la historia, para saber cómo lo hacen o cómo lo han hecho desde siempre?

Porque de lo que estamos seguros es de que no se comen la basura, de que la eliminan, y es tanto así,  que es uno de los pueblos donde menos se presentan casos de enfermedades contagiosas provocadas por la acumulación de basura.

¿Tendremos la suerte en algún momento, de vivir en una capital libre de basura?