Esa frase forma parte de una de las tantas canciones que se han escrito sobre la lluvia en todo género musical: bolero, merengue, salsa, bachata y hasta sinfónico, porque es una acción de la Naturaleza que el hombre no puede controlar.
En nuestro país ha servido prácticamente para casi todo, inclusive cuando para los finales de campaña política estaba de moda hacer mítines extraordinarios de cierre, un merengue grabado por Fernando Villalona usado durante uno de esos actos, mientras llovía, hizo ganar unas elecciones.
Desde que se nubla y comienzan a caer algunas gotas, el común de las personas piensa de una vez en un apetitoso sancocho, que por lo general las amas de casa preparan, y los aficionados al ron dicen que el día está bueno para un pote.
Como la lluvia pone al descubierto los malos drenajes, los interesados en comprar una vivienda o alquilarla, prefieren los días de lluvia para ir a verla y darse cuenta si las calles se anegan y si la casa tiene filtraciones.
El Teatro Nacional Eduardo Brito, nuestro gran templo cultural construido hace ya 41 años, desde hacía mucho tiempo necesitaba de una profunda reparación pero el tiempo para hacerla nunca llegaba.
Tuvo que llover a cántaros y que hubiera una importante presentación artística en el mismo, para que las goteras casi impidieran la realización del espectáculo y se armara un escándalo mayúsculo y entonces viniera la decisión de cerrarlo y repararlo.
Así son nuestras cosas, ♪mira la lluvia caer, mírala caer, hay quien la encuentra sensual como una mujer♪

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