Desde el año pasado República Dominicana ha vivido uno de sus peores momentos en cuanto a imagen en el exterior y de situaciones internas muy conflictivas por la sentencia del Tribunal Constitucional 168-13.
Hablar sobre todo lo sucedido sería llover sobre mojado por la gran cantidad de horas que se han usado para opinar a favor y en contra, tanto en la radio como en la televisión y la internet, además de la enorme cantidad de tinta que ha corrido en los medios impresos.
El Presidente de la República en distintas ocasiones tuvo que referirse al tema y en foros internacionales defendió la potestad del país que al igual que todos los demás tiene el derecho de reglamentar la inmigración.
Luego de la sentencia del TC, se promulgó la Ley 169-14 y se hacía necesario el Reglamento para su aplicación, el Presidente, en interés de que fuera consensuado lo puso a disposición de la población para que fuera enriquecido y luego de esto, lo promulgó.
Pues bien, ahora el decreto expedido por el Presidente para la aplicación del Reglamento ha sido impugnado por varias instituciones que consideran viola disposiciones constitucionales y han llevado el caso hasta el Tribunal Constitucional, el mismo que produjo la sentencia que ha sido el detonante de estas situaciones.
Esto parece ser como lo que en el argot deportivo se conoce de “la bola está en su cancha” y nosotros los legos en la materia nos preguntamos ¿y entonces, qué pasará?

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