¡Van bien muchachos, van bien!

Los seguidores del Partido de la Liberación Dominicana se sienten alegres y muy confiados del triunfo, que aseguran, conseguirán en primera vuelta, con un alto porcentaje, en las elecciones del 15 de mayo del 2016.

Esto así, por las valoraciones de su candidato presidencial, que es el actual Presidente de la República y la desorganizada oposición que a pocos meses del proceso electoral todavía no articula una estrategia convincente.

El PLD se ha agenciado a casi todos los partidos del sistema como aliados para esta contienda y los pocos que han quedado fuera, aún no se ponen de acuerdo en formar un bloque con un candidato unitario.

Lo que se vislumbra es a un bisoño, aupado por un partido viejo que cambió de nombre para parecer nuevo y que agrupa una escisión del PRD, con los llamados “viejos robles” y una camada de jóvenes dirigentes, que luchan por sobresalir.

Han comenzado a hacer denuncias que les han resultado fallidas y no saben qué hacer para disminuir el alto porcentaje que en cada encuesta refleja el candidato-presidente, que luce imbatible y seguro triunfador.

Cada vez que los nuevos dirigentes de la oposición hacen denuncias o lanzan un spot publicitario, que no causan más que un efecto de boomerang, por los predios del PLD, sólo se oye un ¡van bien muchachos, van bien!