¡Vacaiones anuales!

Todo trabajador sueña con ese merecido tiempo de ocio que son las vacaciones, para dedicarse a hacer lo que le plazca o lo que pueda, de acuerdo con su situación económica, lo más acostumbrado es viajar, ya sea fuera o dentro del país, el llamado turismo interno.
A partir de este cinco de enero estaremos vacacionando hasta el veintiuno, Día de Nuestra Señora de la Altagracia, cuando nuestro noticiario regresará con las informaciones del diario vivir en nuestro país, mientras eso ocurra les dejaremos este especial musical como tributo a uno de nuestros grandes compositores, Luis Felipe Alberti Mieses, Luis Alberti, quien falleciera el veintiséis de enero de mil novecientos setenta y seis.
Alberti es quien vuelve a introducir el merengue en toda su amplitud en los salones de la alta sociedad a través de su orquesta Liras del Yaque, en Santiago de los Caballeros, la cual a partir de 1932 pasa a llamarse Presidente Trujillo, luego en 1942, Generalísimo en San Cristóbal; esta orquesta ya existía para cuando el maestro Alberti y cuatro de sus músicos: Arcadio –Pipí- Franco, Federico –Tapacán- Colón, hermano de Rafael Colón, Esteban Vázquez y Brunito García; llegan a vivir a esa ciudad.

Ese grupo estaba dirigido por Pedro Pérez y Manolo Pérez; sin embargo, por instrucciones de Trujillo, estos le cedieron la dirección de la orquesta al maestro Luis Alberti, a lo cual accedieron, quizás no gustosos, yaque al poco tiempo de este cambio, estos forman su orquesta llamada Los Hermanos Pérez, de la cual su primer cantante fue Rafael Martínez; luego de un año posterior, se integraron a este grupo parte de los que habían quedado en Santiago de los Caballeros. Para la caída de la dictadura en 1961, la orquesta pasa a llamarse Santa Cecilia.

Alberti quien fue primer violín de la naciente Orquesta Sinfónica Nacional en 1932, compuso innumerables merengues (Desguañangue, Sancocho Prieto, Cretona, Al Hotel Jaragua, Bicentenario, La Piña, El Café de mi Quisqueya, Dolorita, Caliente, Leña, Contigo, etc., boleros, Luna sobre el Jaragua, Anhelos, Mamita Mía, etc., canciones infantiles, música del tipo culta, en fin, una obra musical invaluable.

El merengue Compadre Pedro Juan, es el fruto de un estilo de merengue presentado por Francisco –Pancho- García a Alberti, Julio Alberto Hernández, y otros que estaban interesados en hacer del merengue un ritmo acabado con miras a ser bailado en todo tipo de baile, este patrón musical de merengue que García le presentó a sus colegas, fue a través de su merengue llamado Ecos del Cibao, y les dijo que ese tipo de merengue debía ser el que se adoptara para que sea tocado por todos ellos y tanto Julio Alberto Hernández y Alberti lo entendieron así, Hernández con su primer merengue de ese tipo el cual nombró Querer, querer y querer; y Alberti con su Compadre Pedro Juan.