Este 30 de mayo se cumplieron más de 50 años del ajusticiamiento del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina quien durante 30 años gobernó de manera férrea a República Dominicana y de quien después de su muerte se ha escrito y hablado más que cuando era el Jefe Supremo del país, ¡y eso es mucho decir!
Los periódicos de la época, los escritores, historiadores, casi todo ser vivo durante la tiranía se desvivía por escribir algo y son incontables los títulos y lisonjas que recibió en vida : Padre la Patria Nueva, Benefactor de la Patria, son sólo dos de los tantos.
Ahora se han escrito libros que hablan sobre los horrores que produjo su gobierno y se han hecho análisis de su personalidad, y como sucede con las personas que han tenido poder, hay quienes lo aman y quienes lo odian.
En los últimos tiempos se han filmado varias películas sobre la llamada Era Gloriosa y en todas, los actores que han encarnado la figura de Trujillo han sido los que han recibido las peores críticas ya que según los comentadores no han sabido reflejar su personalidad.
¿Y esta ardiente defensa por la personificación en el cine de un hombre, que según la historia, tiene en su haber los crímenes más horrendos? Hemos visto comentarios sobre películas que han girado sobre Hitler, Stalin y otros, y el comentario dice es buena o mala la película, pero casi nunca eso de que “el actor no supo personificar a Hitler”
¿Es esto una manera de defender una personalidad y una forma de comportarse de alguien que hace tiempo desapareció y de quien muy pocos dominicanos de la actualidad pueden recordar? Hace más de 50 años lo mataron.

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