Hoy, uno de noviembre se celebra la fiesta de Todos los Santos. Para toda la Iglesia es una gran celebración porque hay gran fiesta en el cielo. Para nosotros es una gran oportunidad de agradecer todos los beneficios, todas las gracias que Dios ha derramado en personas que han vivido en esta tierra y que han sido como nosotros, con las mismas debilidades, y con las fortalezas que vienen del mismo Dios.
Celebremos este día con un
corazón agradecido, porque Dios ha estado grande con nosotros y estamos alegres. Hoy
es un buen día para reflexionar todo el bien espiritual y material que por
intercesión de los santos hemos obtenido y tenemos hasta el día de hoy, pues
los santos que desearon la Gloria de Dios desde aquí en la tierra lo siguen
deseando en la visión beatifica, y comparten el
mismo deseo de Nuestro Señor Jesucristo de que todos los hombres se salven, que
todos los hombres glorifiquen a Nuestro Señor.
La Iglesia
ha instituido la Fiesta de Todos los santos por las siguientes razones:
Para alabar y agradecer al Señor la merced
que hizo a sus siervos, santificándolos en la tierra y coronándolos de gloria
en el cielo. Para honrar en este día aun a los Santos de que no se
hace fiesta particular durante el año. Para procurarnos mayores
gracias multiplicando los intercesores.
Para reparar en este día
las faltas que en el transcurso del año hayamos cometido en las fiestas
particulares de los Santos. Para animarnos más a la virtud con los
ejemplos de tantos Santos de toda edad, sexo y condición, y con la memoria de
la recompensa que gozan en el cielo.
Ha de alentarnos a imitar a los Santos el considerar que
ellos eran tan débiles como nosotros y sujetos a las mismas pasiones; que,
fortalecidos con la divina gracia, se hicieron santos por los medios que
también nosotros podemos emplear, y que por los méritos de Jesucristo se nos ha
prometido la misma gloria que ellos gozan en el cielo.
Celebremos con gozo este
día, y pidámosle a Dios Nuestro Señor nos conceda disfrutar en esta tierra de
la protección de sus santos y que un día nos conceda estar con ellos para
glorificarlo en su eternidad.

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