Como sucede cada dos de julio cuando los equipos del béisbol de las Grandes Ligas vienen al país a ver y contratar los mejores prospectos, unos trece jóvenes dominicanos pasaron a engrosar la lista de los nuevos millonarios.
Es la máxima aspiración de los padres, ya no de clase menos pudiente si no de todas las clases, al poner a sus hijos desde pequeños en ligas para la práctica del béisbol, que los mismos se mantengan en ellas y que se desarrollen.
Son muchos los que han abandonado la condición de pobreza y aunque algunos no hayan podido llegar a establecerse como es el deseo y la esperanza de quienes los firman y desembolsan un gran dinero a futuro, el talento demostrado es la base de todo.
Es tanta la capacidad natural del dominicano para jugar pelota que aun viviendo desde pequeño en Estados Unidos y Canadá o habiendo nacido en ellos, cuando están en colegios, escuelas o ligas, todos notan la diferencia.
Con este comentario queremos felicitar a esos nuevos millonarios que llegan al bienestar económico por sus condiciones y habilidades para jugar béisbol y esperamos sean persistentes y no se desvíen de la meta que se han propuesto y por la cual han apostado los equipos al ver su talento natural.

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