¡Siempre lo mismo!

Los seres humanos somos entes rutinarios y nos adaptamos con suma facilidad a todo aquello que podamos hacer con el menor esfuerzo posible y aunque tenemos el talento suficiente para idear y crear, todas las invenciones han sido hechas pensando en la comodidad.

Hemos avanzado de una forma tal que si damos una mirada retrospectiva a tan sólo unos cuantos años, encontraremos una diferencia abismal entre lo que se hacía y como se hacía, y lo que hacemos y como lo hacemos ahora, no hay que enumerarlos porque ahí están.

Muchos hablan de que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero eso tiene sus bemoles, porque al pensar en el transporte y la comunicación no hay nada en el pasado que pueda ser mejor que lo actual, en lo que podría ser mejor el pasado es en lo de la alimentación.

Antes no se tenía la prisa para el crecimiento en las cosechas de los frutos y los abonos e insecticidas no se conocían y por tanto los productos eran completamente naturales, hoy conociendo el daño que producen a la salud del hombre se ha popularizado lo de los productos orgánicos, sin elementos químicos, una vuelta al pasado.

Así tenemos otras cosas que se pudieran comparar, pero el objetivo de nuestro comentario no es ese si no el de destacar que avanzamos con rapidez en muchos aspectos, pero que parece que al hacerlo olvidamos lo esencial y nos encontramos ¡siempre en lo mismo!