Sed justos lo primero si queréis ser felices

El Padre de la Patria Juan Pablo Duarte, considerado el dominicano más puro además de legarnos una República libre e independiente, una nacionalidad a toda prueba, también nos dejó orientaciones para que pudiéramos vivir en una sociedad ideal.

Sus consejos a manera de máximas son materia obligada en la enseñanza escolar y armas que utilizamos para defendernos de cualquier intento para pisotearnos o cuando actuamos en contra de nosotros mismos.

Nuestra sociedad está siendo afectada por uno de los problemas más graves del mundo de hoy: la drogadicción, con todo lo acarrea: tráfico, venta, consumo, muertes, violencia, atracos, lavado de activos, compra de conciencia, etc.

Ha sido una queja constante de los organismos del Ministerio Público y de los cuerpos encargados del combate a las drogas, DNCD, PN, FF.AA. y todo lo que tiene que ver con el apresamiento de los delincuentes, la lenidad de la Justicia con los apresados.

Es común ver que narcotraficantes apresados in fraganti y sometidos a la Justicia son favorecidos con libertad bajo fianza y que luego no son vueltos a ver a menos que sean capturados, otra vez, cometiendo los mismos delitos, cuando debían estar cumpliendo condenas.

Es tanto así que en la reciente puesta en libertad de dos hermanos colombianos acusados de ser los cabecillas de una red internacional de lavados de activos desmantelada recientemente en el país, el Procurador General de la República dijo que “la orden de libertad constituye un crimen igual que el narco mismo”.

Indudablemente que hace tiempo hemos olvidado a Juan Pablo Duarte, porque para ser felices tenemos que ser justos y no es de Justicia, dejar en libertad a quienes han demostrado ser un peligro para la sociedad