¡Reír Llorando!

¡Cuántos hay que, cansados de la vida, enfermos de pesar muertos de tedio, hacen reír como el actor suicida, sin encontrar para su mal remedio! ¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora! ¡Nadie en lo alegre de la risa fíe! ¡Porque en los seres que el dolor devora, el  alma llora cuando el rostro ríe!

Estas letras forman parte de ese inigualable poema escrito por Juan de Dios Peza, poeta y político mexicano que murió en el año 1910, y que refleja la condición interna de los artistas de los cuales  la gente siempre piensa son seres privilegiados y sin problemas.

La muerte del celebrado actor cómico Robin Williams, por suicidio, debido a grandes depresiones, es una más de esas trágicas que conmocionan a la humanidad, por no esperarse sucedan de ese modo, pero la historia está llena de ellas.

Siempre se ha dicho y se sabe que los artistas tienen un don especial para sentir y vivir la vida, que la ven desde una óptica diferente, buscando lo sentimental, lo alegre y tratando de reflejarlo con sus obras, ya sean poesías, pinturas, canciones, actuaciones teatrales, etc.

A veces nos preguntamos ¿por qué puede un ser humano con dinero, fama, familia y todo cuanto se pueda aspirar, quitarse la vida de un tirón o írsela agotando con drogas? Nunca sabremos a ciencia cierta la realidad.

Pero este poema de hace tantos años tiene quizás la respuesta”…el alma llora cuando el rostro ríe”