¡Rafael Leónidas Trujillo Molina!

Al cumplirse este treinta de mayo del 2018, cincuenta y siete años del ajusticiamiento de quien ha sido considerado el dictador más cruel y sanguinario de América Latina y que por treinta y un años gobernó nuestro país, vamos a ofrecerles algunas opiniones sobre su personalidad analizada por el psiquiatra José Gómez en un estudio realizado durante tres años.
El dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina no era de esos sicópatas de cárceles de poca monta, estúpidos y sin propósito, sino todo lo contrario”. “Trujillo Molina era un tipo de antisocial diferente, pues en su personalidad llevaba consigo otros rasgos importantes como son el narcisismo, el histriónico, el obsesivo, paranoide, con un aprendizaje social y de influencias políticas”.
Muchas de las conductas del tirano tenían el propósito de estar detrás del poder de las fuerzas y el dominio, por lo que se valía de cualquier medio para conseguirlo y mantenerlo, sin importar los escrúpulos. “Trujillo era inteligente, tenía agilidad y habilidad mental, era astuto, tenía proyectos de vida, sabía lo que quería y como conseguirlo”. `
Gómez desarrolló el perfil del dictador mediante los métodos fenomenológicos y del desarrollo biográfico de la curva vital, así como del desarrollo en la infancia y adolescencia de la vida del “jefe”. Su impulsividad, los cambios de humores y emociones, más su pobreza afectiva y carencia visceral de amor sin vínculos, lo llevaron a asesinar a funcionarios, amigos que le habían servido, a vivirle sus mujeres y sus hijas y luego decirlo.
“Esa falta de sentimientos, esa frialdad cadavérica, como a todo antisocial, le permitía comer y tragar tranquilo; saber que asesinaban a (Ramón) Marrero Aristy y a Virgilio Martínez Reyna y a su esposa embarazada, y acudir a dar el pésame como si nada. Así era Trujillo; así se comportan los antisociales”.
Antes de hacerse con el poder, Trujillo fue rechazado en varias ocasiones por la aristocracia de la época, lo que provocó grandes secuelas en su personalidad que nunca lo abandonarían. “Tenía un desmedido afán por ascender socialmente, pero fue víctima de varios rechazos sociales sistemáticos que no fueron interpretados de forma adecuada produciendo daños psicológicos, conductuales y sociales”.
Así describe un psiquiatra la personalidad de ¡Rafael Leónidas Trujillo Molina!