¡Qué dificil es!

Para todo el que no está en los zapatos de un Presidente de la República, manejar el Estado es una cosa sencilla, son como los “managers” de las gradas en un estadio de pelota, critican todo y opinan como se debe hacer, porque entienden que el que está en el “dugout” no sabe lo que ellos.

Lo de la situación con las autoridades haitianas, que no así con el pueblo haitiano, tiene a la mayoría de los dominicanos en un estado de incomodidad, por no decir otra cosa, y al Jefe de Estado haciendo malabares para no actuar con el ímpetu que quisieran muchos.

Llevamos años sorteando esas situaciones y no todos nuestros Presidentes han aguantado como el bíblico Job, hubo uno, el dictador Trujillo, que en un momento de cuerda o cólera, ordenó una matanza, que aún no olvidan los haitianos, aunque ellos cometieron varias cuando estaban aquí.

Sabemos lo que significa, porque así lo lloran a cada momento autoridades y empresarios, el mercado haitiano para nuestros productos, pero así también lo saben ellos y por eso nos hacen todo lo que les da la gana.

Ahora estamos envueltos, ¡otra vez!, en un dialogo, para normalizar una situación creada por ellos y todavía con los asientos calientes, en donde se sentaron los Presidentes, el Canciller haitiano dice que todo seguirá igual, que la veda se mantendrá.

Para los opinantes en medios de comunicación nos es fácil decir, “que esos haitianos se vayan al carajo”, pero para el Presidente ¡qué difícil es!