¿Por qué somos así?

Parece ser que el refrán “el dominicano pone candado después que le roban” es el que mejor define nuestra idiosincrasia y los ejemplos se suceden cada día en nuestro accionar público y privado, personal y colectivo.

Hemos declarado varias zonas del país como parques nacionales con la intención de proteger y mantener la biodiversidad, las especies animales y vegetales en peligro de extinción,  la floresta, ríos, etc., ¿y qué sucede?

Que tenemos la misma cantidad de años de cuando fueron declarados esos parques nacionales, escuchando denuncias de grupos ambientalistas y personas expertas y preocupadas por el mantenimiento de esos hábitats, de la violación de los mismos con la realización de actividades que están prohibidas hacer en ellos.

El movimiento ecologista Grupo Jaragua ha expresado su preocupación “por la acelerada destrucción de bosques que está ocurriendo en el Parque Nacional Sierra de Bahoruco” por la agresiva expansión de la agricultura por parte de empresarios dominicanos con la utilización de la mano de obra barata que proporcionan los haitianos.

¿Acaso no tenemos al lado nuestro, el mejor ejemplo de lo que proporciona la deforestación en un país? ¿Queremos provocar y crear en nuestro territorio que el verdor se convierta en marrón y entonces tengamos que recurrir a ayuda internacional y esperar años para ser lo que somos o fuimos?

Tenemos las leyes y las disposiciones que protegen nuestros parques y reservas forestales y animales, ¿por qué no las aplicamos como debe ser? ¿no es mejor prevenir que tener que remediar?

Definitivamente, parece ser que ponemos candado después que nos roban.