¡Peña Gómez!

Se cumplen veinte años del fallecimiento del más grande líder de masas en la política dominicana, José Francisco Peña Gómez, su velatorio en el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte y luego su entierro, constituyen, todavía hoy, hace ya dos décadas, las más grandes manifestaciones de pesar público.
Al igual que como sucede en la conmemoración de otro gran líder político, Joaquín Balaguer, los actos son organizados por el partido al cual dedicaron sus esfuerzos y sus vidas, pero también por desprendimientos que se han producido por ambiciones políticas de sus miembros.
De esa tríada política que ejerció el liderazgo por más de treinta años en nuestro país, solamente en la conmemoración de la muerte de Juan Bosch, los actos son organizados por un único partido, el de la Liberación Dominicana, que se mantiene unido, sin división.
Los logros alcanzados por José Francisco están frescos en la memoria colectiva, y aunque una joven generación no llegó a conocerlo, cada día lo oyen nombrar porque su incidencia en la vida nacional todavía gravita.
Dos partidos se consideran ser el legado que él dejó y cada uno de ellos dicen representar su pensamiento y ser los continuadores de su obra lamentando que el país se perdió de tener como presidente a ¡Peña Gómez!