No toda es de los Gobiernos

En el país tenemos la costumbre de echarle toda la culpa a los Gobiernos por las situaciones que se nos presentan en el diario vivir y que a veces solo se necesita que los ciudadanos cumplamos con las leyes establecidas y tengamos urbanidad para convivir.

Tenemos tapones a granel y sabemos de los abusos que cometen los guagüeros, taxistas, choferes del concho y motoristas, pero si bajamos a su nivel, actuando como chivos sin ley, el caos será peor,  ¿o acaso no hemos pensado lo que provocamos por manejar embobados con el celular?

Las aceras son ocupadas por talleres de mecánica y pintura y hasta por colmadones a pesar de leyes que prohíben estas situaciones, ¿pero hemos pensado lo que provocamos al dejar las puertas de la marquesina abiertas de par en par, cuando abren para la acera en violación a la ley también?

¡Y qué decir de cuando sacamos sillas para sentarnos en la acera frente a nuestras casas, obstaculizando el paso de los peatones! ¡y ni hablar de nuestros esfuerzos por no ocupar nuestro lugar en las filas de los bancos o cualquier sitio donde haya que hacerlas!

No nos gusta cruzar las aceras en las esquinas, cruzamos en medianía de calle, incluso sorteando vehículos y a veces hasta acompañados de niños, por no llegar hasta la esquina y usar el cruce de peatones.

Es cierto, tenemos deficiencia producidas por los gobiernos que hemos tenido, pero no es menos cierto, que se han establecido leyes y regulaciones para normar la convivencia pero no nos gusta cumplirlas porque  pensamos, ¿y por qué yo, si otros no lo hacen?, ¡bueno, porque si nadie lo hace, no hay razón para que existan