Dicen algunos que a los dominicanos no nos luce eso de estar en contra de la emigración (aquellos que alegan que estamos en contra de los haitianos) porque estamos regados por todas partes del mundo, precisamente por emigrar.
Lo que debemos aclarar es que como todos los seres humanos hemos emigrado y seguimos haciéndolo, pero a cualquier lugar que llegamos debemos ajustarnos -y así lo hacemos- a las leyes de cada país, que con toda razón resguarda su nacionalidad y territorio.
Aquí nosotros hemos querido regular esa migración y corregir errores que vienen desde hace mucho, pero hemos recibido una andanada de perversas críticas de organismos internacionales de países que han hecho y hacen lo mismo con la migración, pero ellos sí pueden y nosotros no.
La sentencia TC 168-13 que ordena las correcciones y ratifica lo dicho por nuestras Constituciones desde el 1929 creó un alboroto y produjo esas críticas que fueron y son apoyadas por algunos dominicanos.
Ahora está aquí el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-moon y ha reiterado el argumento esgrimido por los críticos de que se ha producido una “apatridia y una desnacionalización”.
Sabemos que tenemos una Sentencia, una Ley y falta tan solo el Reglamento para la aplicación de esa Ley pero tenemos el pálpito de que las cosas se harán como quieren los poderosos, porque total somos un pequeño país al que eso no le luce.

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