El nuevo coronavirus, la COVID-19, es el tema obligado y por eso el periodista banilejo Miguel Franjul, director del Listín Diario, lo trata con frecuencia al editorializar en su medio de comunicación y de vez en cuando nosotros lo compartimos con ustedes.
El coronavirus es como un toro que ataca y recula y vuelve a atacar, sin importar las banderillas que le claven en el lomo. Su andar en el mundo ha sido así. Destroza vidas humanas, por millares, deja millones abatidos o contagiados y paraliza las economías.
Los países que han reivindicado éxitos en su lucha apenas tienen tiempo para celebrar victoria. Porque de nuevo el toro aparece con igual furia y hace de las suyas. Y de nuevo las sociedades vuelven a los confinamientos, a las medidas extremas de precaución. Y así aguardan hasta que el toro recula.
Las predicciones de los expertos dan por seguro que el toro, o la segunda oleada del coronavirus, vendrá en el verano. Aquí, creyendo tener ya al toro agarrado por los cuernos, decidimos volver a la “anormalidad” de antes. Y cerramos mayo con más de 500 muertes y más de 17,500 infectados.
Mañana entramos en la segunda fase de la desescalada, sin tener el toro amarrado. Nuestro mejor consejo: hagamos el mayor esfuerzo familiar para mantener la distancia, cuidemos a los más vulnerables, alejémonos de las muchedumbres en mercados y extrememos las medidas de higiene.
Y no nos olvidemos de dormir con un ojo abierto y otro cerrado.

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