No es lo mismo ni es igual

Estados Unidos de Norteamérica es un país que desde hace tiempo se le considera como la Roma de la antigüedad,  es decir, el imperio que gobernó todo el mundo conocido en ese entonces, tanto así, que su símbolo es el águila imperial como el del imperio de los césares.

Debido a su enorme poderío económico y militar, pone todas las condiciones que le apetece, sobre todo, para lograr los beneficios que su sociedad exige, sin importarle en lo más mínimo lo que pueda ocasionarle a los demás.

Es un país altamente desarrollado y con unos conceptos de libertad ampliamente permisivos que hacen que su sociedad actúe con normalidad en casos que en sociedades de otros países con mentalidades diferentes, son imposibles de imaginar.

Acaban de eliminar de su Constitución el concepto de que “el matrimonio es la unión de un hombre y una mujer” igualando de este modo las uniones entre personas de un mismo sexo, y para demostrar que no hacen acepción de nadie, han nombrado varios embajadores gays para representar su país.

República Dominicana es un pequeño país, en vías de desarrollo, con una larga tradición religiosa, católica y protestante, que todavía tiene muy claro en su sociedad, que el matrimonio es entre hombre y mujer y que aunque no discrimina, no cree saludable que le envíen como representante diplomático a un activista de los derechos gays y confeso practicante.

¿Haría EE.UU una designación de ese tipo a países, por ejemplo, musulmanes que no transigen con su religión? La Iglesia Católica de RD considera lo que ha hecho Barack Obama como una falta de respeto a nuestro país y espera que sea revocada.