¡Nada que hacer!

En comentarios anteriores hemos hablado de lo enraizado que está en la idiosincrasia dominicana  el hacer campaña política todo el tiempo, es decir, no hay un descanso de por lo menos dos años luego de la elección de un nuevo Presidente de la República.

Aquí nuestros políticos piensan que el 23 de agosto, una semana después de la juramentación del nuevo Presidente y de haber sido dados a conocer y juramentados los nuevos funcionarios hay que comenzar a hacer campaña para unas elecciones que se celebrarán cuatro años después.

Ellos tienen la creencia de que el que salga a aspirar primero tiene todas las posibilidades de ser candidato de su partido y de ganar las elecciones, no piensan en el hastío de la gente y las ganas de tener un descanso de anuncios y eslóganes .

Quizás será por eso que la Ley de Partidos que regularía la actividad política lleva tantos años dando vueltas en gavetas en el Congreso Nacional y nunca es presentada para su aprobación, todos dicen que están de acuerdo con ella, pero de la boca para afuera.

Como desde hace casi dos años estamos en campaña, sin razón, las encuestas están a la orden del día: ¿qué cuál es el mejor candidato de tal partido? ¿que si las elecciones fueran hoy por quién votaría? ¡y todavía faltan casi dos años para las elecciones!

¿Es justo que un pueblo tenga que soportar esto todos los días de todos los años?