Cada trece de diciembre nuestro país conmemora el Día Nacional de los no Videntes inspirado por Santa Lucía, patrona de los no videntes, anteriormente se conocía como el Día Nacional del Ciego, pero hace un tiempo se fue aboliendo esa palabra por la actual.
Hace unos diez años nuestro país tenía una población de treinta mil invidentes la mayoría por cataratas, luego por errores de refracción, glaucoma y degeneración por la edad, retinopatía diabética, afecciones oculares infantiles y oncocercosis.
Gracias a Dios la ciencia y la tecnología actuales han ido facilitando la vida de estas personas que ya no están excluidas de los demás, puesto que pueden estudiar y desempeñar tipos especiales de trabajo, aunque todavía enfrentan muchas dificultades para el tránsito peatonal por los inconvenientes en nuestra aceras y calles.
Esperamos que su vida se siga facilitando y haciéndose más viable y digna y que nosotros miremos a cada uno de ellos con respeto y admiración y no con lástima, son seres como los demás, que no tienen uno de los cinco sentidos, pero que han desarrollado otra capacidad.
Saludamos con afecto a todos ¡los invidentes!

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