¡El problema lo tenemos encima!

El periodista banilejo Miguel Franjul, director del Listín Diario, en su editorial de este día enfoca la situación que tenemos por la inmigración ilegal de haitianos hacia nuestro país.

Como cualquier pandemia, la cri­sis de gobernabilidad que mantie­ne a Haití desestabilizado y estan­cado ha perforado la médula ósea de nuestra soberanía, debilitan­do todos los resortes legales que sustentan la protección de su territorio.

Cuando un país, y este es el caso nuestro, no tiene capacidad para controlar efectiva­mente sus límites fronterizos y, encima de es­to, permite que sus leyes de migración y re­sidencia sean letra muerta, el principio de la soberanía nacional queda en entredicho.

En el fondo, esta es la preocupación que precisa y contundentemente expuso el canciller Roberto Álvarez ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, al tipificar la crisis política, económica y social haitiana como “una amenaza” contra nuestro país.

Su planteamiento más relevante fue el de que “la buena vecindad entre los dos países no pue­de nunca perjudicar el principio de cumplimien­to estricto de la legalidad dominicana e interna­cional”.

De ese modo el canciller reivindicó el va­lor que tiene el principio de la soberanía te­rritorial dominicana frente a las intrusiones ilegales y nocivas de haitianos y otros ex­tranjeros, y más que nada frente a las siste­máticas presiones que se ejercen para que el país se haga de la vista gorda ante esas vio­laciones.

“No hay ni podrá haber una solución do­minicana a la situación haitiana”, ha sen­tenciado el canciller, reconociendo, sin decirlo tan abiertamente, que estamos ex­puestos a una vulnerabilidad sistémica so­bre los problemas haitianos pendulando so­bre la economía, la salud y la seguridad de nuestro país.

¿Se quedará este pronunciamiento como una denuncia, responsable por demás, o el gobierno dominicano adoptará, en aras del rescate y defensa de su soberanía, acciones o decisiones prácticas para proteger al pueblo de esta amenaza?