Cada vez que Haití se destapa con una prohibición a que los productos de República Dominicana, ingresen a su territorio, por cualquier razón que se les antoje, aquí los lloros de los empresarios exportadores y los de otro orden, son inaguantables.
Los haitianos, sabedores de que son el segundo mercado en importancia para nosotros, desde hace un tiempo se están valiendo de esa condición para hacer lo que a ellos les venga en ganas, sobre todo en lo que tiene que ver con la migración.
Nunca han calculado lo que significan en materia económica para nuestro país, la cantidad de parturientas que de manera ilegal vienen a parir a nuestros hospitales, los enfermos de todo tipo, estudiantes en nuestras escuelas y trabajadores, todos ilegalmente.
En base a un supuesto beneficio que podrían entregarnos como clientes, nos hacen un consumo, que si lo cuantificamos no se sabe quién sale beneficiado, pero ellos siguen actuando a su manera y nosotros llorando para que no nos hagan lo que a cada momento hacen.
Esto ha llegado tan lejos y de forma tan reiterativa que la Presidente del Senado, Cristina Lizardo y el Senador y Secretario General del PLD, Reinaldo Pared Pérez han dicho que “ya está bueno de aguantarle pendejadas al gobierno haitiano”.
Es importante que busquemos un mercado que sustituya el de nuestros vecinos, porque si no lo hacemos, ellos seguirán cruzando nuestra frontera ilegalmente y prohibiendo nuestros productos cada vez que quieran y nosotros seguiremos llorando, ¡lágrimas de cocodrilo!

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