¡Jugando con candela!

Lo que está sucediendo con las aspiraciones de Ramfis Domínguez Trujillo, nieto del dictador Rafael Leónidas Trujillo Molina, catalogado como uno de los más sanguinarios de América y el Caribe, y que gobernó nuestro país durante treinta años dejando una historia de crímenes, es algo que, sin pensarlo, han creado algunos dominicanos.
No hay que olvidar que, desde hace años, ciertos compatriotas nuestros decían sin conocimiento cierto que: aquí lo que hace falta es Trujillo, queriendo significar a un gobernante de mano dura y despiadado, olvidando que vivimos en democracia y no en dictadura.
Este joven que no ha vivido en suelo dominicano y que todo lo que conoce de su abuelo es lo que su madre, Angelita y su padre, un coronel de la Era de Trujillo, así como sus tíos y otros familiares, le han inculcado desde su nacimiento, ahora pretende lograr votos para que un Trujillo vuelva a gobernarnos.
Es tanto su orgullo por parecerse a su abuelo que no usa primero el apellido de su padre, si no el de su madre, y como tiene el nombre de su tío, el inepto y criminal Ramfis, se presenta así, para despertar ilusiones en viejos trujillistas que todavía añoran esa época sangrienta.
Tenemos que hablar y educar a nuestros jóvenes sobre lo que significaron esos treinta años de oprobio, crímenes, latrocinio y vejámenes para que no se repita esa negra historia, actuemos con prudencia y dejemos de estar ¡Jugando con candela!