El país perdió a su artista más longevo, pero junto con la tristeza que produce su desaparición física, también está la alegría de haber podido contar con él por ochenta años de carrera artística, la más larga de artista alguno en nuestro país y tal vez del mundo.
De nuestro Rey del Merengue se podrían llenar varios libros para contar sobre su trayectoria, sus logros, su vida ejemplar, nunca fue motivo de escándalos, ni en su carrera, ni en su vida privada, nunca fue obstáculo para aquellos que comenzaban, sino que, al contrario, fue un maestro consejero y soporte.
Como artista es uno de los más grandes del país y como empresario disquero, en una época de su vida, dio impulso a cantantes y orquestas que no tenían la posibilidad de grabar, a pesar de tener talento, y fue la base de sus carreras.
Hemos tenido grandes interpretes de nuestro ritmo vernáculo y hoy en día contamos con varios que lo son, pero sin lugar a quizás, quien desde que tenía dieciocho años y comenzó a interpretarlo, ha sido el único que ha merecido el título de Rey del Merengue, ¡Joseíto Mateo!

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