El escritor y científico británico, Sir Arthur Clarke, autor de 2001: una odisea del espacio dijo que “Lo que hoy comienza como novela de ciencia ficción, mañana será terminado como reportaje”, este hombre que murió en el 2008 y que escribió innumerables novelas de ese género, no hacía un vaticinio, sino un reconocimiento de lo que veía.
Muchos recuerdan cuando en los años 60 comenzaron las películas de James Bond: Agente Secreto 007 con licencia para matar, que presentaban artilugios e inventos que nos maravillaban y que nunca pensamos serían una realidad por su sofisticación y por lo inverosímil en ese entonces.
Esta introducción es para hablarles de la preocupación que tiene la FDA (Food and Drug Administration) de los EE.UU, sobre la amenaza que representan los “hackers” en la piratería a aparatos médicos implantados en el cuerpo humano como los marcapasos y las bombas de insulina.
Dicen que pueden reprogramarlos infiltrándose en las redes inalámbricas que sirven para dirigirlos y provocar hasta la muerte y hacen referencia a un capítulo de la serie de televisión Homeland donde asesinan al vicepresidente de EUA interviniendo en su marcapasos y desencadenando un choque eléctrico letal.
¿Es esta una preocupación ilógica? ¡claro que no! Ya las películas de James Bond no asombran y el reloj en la muñeca de Dick Tracy (comic sobre un detective) con el que se comunicaba con la policía es totalmente obsoleto relacionado con los “Smart phones” de ahora.
¡Avanzamos rápido, cuidémonos de tanta invención!

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