¡Hasta en eso!

Ser el Presidente de la República en cualquier país es un privilegio y un honor para un ciudadano que sabe tiene que dedicar todos sus esfuerzos para trabajar en beneficio de sus connacionales y de la nación toda.

Llega a esa posición porque la población votante cree en sus promesas electorales y lo considera  una persona honesta, sincera y capaz de realizar todas las cosas prometidas, pero en estos países nuestros no es tan sencillo como parece.

Aparte de hacer que todo funcione bien, ayudado por un equipo que él ha considerado como el más idóneo, el Presidente tiene que inmiscuirse hasta en asuntos familiares de situaciones particulares, porque se piensa que todo lo puede.

El Gobierno dominicano ha hecho una inversión cuantiosa para poner en marcha el Sistema Nacional de Emergencias 9-1-1 con el firme propósito de ir eliminando los actos de violencia y procurando ayudar rápidamente en los casos que lo ameriten.

Pero en los primeros días de funcionamiento se han producido más de 70,000 llamadas molestosas, mentirosas, que han provocado situaciones lastimosas, de  un total de 84,000 llamadas recibidas, sólo unas 2,000 han sido para casos reales, pero han tenido que desestimar más de 1,000 porque se ha pensado no eran ciertas.

Se ha llegado a un extremo tal que el Presidente de la República ha tenido que implorar  que ¡por favor ayúdennos, no hagan llamadas falsas, y que los medios de comunicación seamos voceros de la importancia de no hacerlas!